Carta de vinos franceses afectados por el cambio climático

Sara Acosta | @saraacostalanga | París

¿A qué sabrá un vino de Burdeos en 2050? ¿Y el champán? Francia observa intranquila cómo sus célebres caldos cambian de aroma, de sabor e incluso de color por el cambio climático. Y su gradación aumenta, como la del planeta. El Burdeos, por ejemplo, ha pasado de 13,5 º a 15 º, pues cuanto más calor hace, mayor es la concentración de azúcar y de alcohol. Los centros de investigación en este país llevan años observando los efectos que tiene en la tierra y en la uva el calentamiento global. Y su conclusión es clara. Como comenta Jean-Marc Touzard, investigador del Centro Nacional de Investigación Agronómica (INRA): “Vemos impactos desde los años ochenta. La vendimia se ha adelantado entre dos y tres semanas según las regiones, y cuanto más al sur, las viñas sufren la falta de agua, por ello su sabor se altera”. Al igual que en España, donde productores como Torres ya están comprando tierras más al norte para adaptarse a estos cambios sin precedentes, los viticultores franceses toman medidas.

Pero su capacidad de adaptarse tiene un límite. “Podremos gestionarlo hasta los dos grados, más allá es una revolución que puede resultar devastadora”, como ha explicado esta semana Joël Rochard, especialista del clima en el Instituto Francés de la Viña y del Vino (IFV). Por ello el sector, que da empleo a 250.000 personas, pide que en París quede sellado un acuerdo que fije en dos grados el aumento de temperatura del planeta. Por ahora, los compromisos nacionales presentados son insuficientes para mantenerse en ese límite de seguridad. Y si se sobrepasa esa cifra, nada impedirá que el mapa de los vinos franceses cambie por completo, o que muchas denominaciones de origen simplemente desaparezcan.

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