Cuando menos es más

David Ruyet

William Stanley Jevons enunció en 1865 algo tal que así: “It is a confusion of ideas to suppose that the economical use of fuel is equivalent to diminished consumption. The very contrary is the truth”. En la Inglaterra victoriana de la revolución industrial, Jevons se dio cuenta de que la sustitución de las calderas por las cada vez más eficientes máquinas de vapor no reducía, en conjunto, el consumo de carbón. En realidad aumentaba. ¿Por qué? Este es el llamado “efecto rebote” o “paradoja de Jevons”. Como una mayor eficiencia energética implica menores costes, existe un incentivo para consumir más. En pocas palabras: si nos cuesta menos y es mejor, acabamos comprando más.

El último ítem tecnológico (los ejemplos son muchos) en sumarse al efecto rebote serán los led. Fouquet y Pearson demostraron cómo el uso de la iluminación tuvo una mejora en su eficiencia del 3000% desde finales del siglo XVIII hasta el siglo XX, impulsando el consumo de iluminación unas… 40.000 veces. Si piensa que los baratísimos y perdurables led (que están sustituyendo lámparas de incandescencia, fluorescentes y halógenos) están ya en ordenadores, coches, farolas, lámparas… imaginará como acaba la historia. Más eficiencia y menor coste. Sí. Pero también más consumo. Así que no olvide apagar la luz al salir, por favor.

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