Por qué hablar de economía al tratar la invasión del ganso del Nilo en España

Carolina Rueda  |  Fotografía: Javier Prieta

En menos de 20 años ha colonizado el noroeste de Europa, donde está considerado una plaga. Ahora, el ganso del Nilo apunta a la conquista de la península, convirtiéndose en una grave amenaza para las especies nativas y la agricultura, y en un gasto para las administraciones.

Con observaciones cada vez más numerosas en casi todas las comunidades autónomas y en Portugal, el foco más grande de expansión conocido se encuentra en humedales de Extremadura. “En enero de este año se ha observado un grupo de más de 150 ejemplares en el embalse de Alcollarín, en Cáceres. Es el mayor grupo avistado hasta ahora”, señala Javier Prieta, miembro de la Sociedad Española de Ornitología SEO-Birdlife y coautor del último censo científico (2009-2014) de aves de Extremadura, financiado por la propia Comunidad Autónoma.

El ganso del Nilo (Alopochen aegyptiaca) está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente desde 2013 por el alto riesgo de generar impactos en la biodiversidad. En la ficha oficial  se reconoce su presencia pero no está considerado establecido. Sin embargo, SEO-Birdlife está preparando una revisión del estado de esta especie en España, en la que eleva el nivel de alerta hasta “casi establecida”. La organización conservacionista va incluso más allá: “Estamos valorando considerarla finalmente como especie establecida”, explica David M. Santos, uno de los coordinadores del Grupo de Aves Exóticas. “En Extremadura es donde se está registrando un mayor aumento y una situación más preocupante. Aunque estos datos son escasos y muy poco precisos, la población parece duplicarse cada año”. El censo para Extremadura refleja cómo los registros ascienden vertiginosamente, desde 15 gansos vistos entre 1998 y 2008 hasta 190 de 2009 a 2014, con un bando de más de 100 en el embalse de La Serena (Badajoz). En cuanto a su reproducción, solo existe un caso registrado anterior a 2009, pero en 2014 ya eran siete las localizaciones ocupadas con cría. La ficha que SEO-Birdlife tiene en preparación señala la posibilidad de que el ave se expanda hacia el este siguiendo las cuencas de los dos grandes ríos, Tajo y Guadiana.

El origen de la expansión por Europa de esta ave africana se encuentra en el escape de parejas introducidas en parques, colecciones privadas y zoológicos. En Holanda su tasa de crecimiento anual ha sido del 28% desde que en 1999 se estableció de manera silvestre, y en 2012 se calculaba una población de 100.000 ejemplares asentada en ese país, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Reino Unido y Francia. Su comportamiento dominante y agresivo hacia otras aves provoca el desplazamiento de especies nativas llegando en algunos casos a la extinción, y algunas investigaciones apuntan al riesgo potencial de contaminación de aguas a causa de sus deposiciones en zonas recreativas, a la posibilidad de convertirse en transmisores de enfermedades como la gripe aviar y al riesgo de colisión con aeronaves. Su expansión también tiene un impacto en la agricultura. Un trabajo realizado en Sudáfrica contabilizó pérdidas de un 65% en el rendimiento de campos de cereal cercanos a humedales donde las aves reposan, mudan y realizan la cría.

Nicolás López, responsable de conservación de especies amenazadas de SEO-Birdlife, advierte: “Existe un riesgo real de que ocurra como con las cotorras argentinas. Avisamos cuando había cuatro parejas y ahora son más de 20.000. Al estar en el catálogo, las comunidades autónomas tienen la obligación de desarrollar un plan de control y erradicación de esta especie”, argumenta. Pero actualmente SEO-Birdlife no tiene constancia de que exista ningún plan autonómico para el control del ganso del Nilo. Sí hay algunas referencias al problema en el plan de gestión de varios humedales extremeños incluidos en la Red Natura 2000. Este plan, publicado en 2015, incluye entre sus actuaciones el control de la población de gansos del Nilo en el embalse de la Serena e incluso cifra su coste en 12.000 euros, aunque lo supedita a la disponibilidad de presupuesto.

Por su parte, desde el servicio de protección de la naturaleza de la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio de Extremadura explican que en esta comunidad autónoma se están llevando a cabo censos anuales de aves acuáticas. Para el ganso del Nilo contempla el control de la especie mediante capturas y abatimiento por arma de fuego, aunque por ahora ninguna de estas dos iniciativas ha tenido éxito.

Las especies exóticas invasoras, entre las que se cuentan en España la cotorra argentina, el mapache, el visón americano, el mejillón cebra o la avispa asiática, cuestan cada año a Europa unos 12.000 millones de euros, según la Comisión Europea. En su manual de divulgación sobre el problema, Bruselas cita como ejemplo de despilfarro el caso del mejillón cebra en el Delta del Ebro, del que dice: “La invasión podría haberse erradicado con una eficacia de costes relativamente alta si se hubiera acometido de forma precoz. Pero, ocho años más tarde (2009), los costes han crecido de forma radical. Cada año se gastan más de cuatro millones de euros en reparar los daños que causa y evitar que la especie siga avanzando. Es más, a estas alturas ya es inviable erradicar por completo la especie de la zona, el coste sería prohibitivo”.

  • SEO-Birdlife es la organización conservacionista de referencia mundial que proporciona la información sobre aves exóticas invasoras a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

Hay 2 comentarios

  1. Rafa Saiz Elizondo

    Sin restar un ápice de nada a todo lo afirmado en el texto, me llama la atención que una especie en concreto, cuya invasión es reciente, llegue tan rápido al ‘olimpo’ de las que preocupan a las administraciones, lo que le hará merecedora sin duda de programas específicos de lucha y erradicación, como sucedió con la avispa asiática, el caracol manzana, el picudo rojo y el mejillón cebra. Y me llama especialmente la atención teniendo en cuenta la existencia de otras especies invasoras que causan el mismo o parecido daño a la avifauna, como el cisne negro, especies que al parecer no son tan dignas de ser combatidas.

    Naturalmente, uno tiene algunos años y sabe que si algo tienen en común las especies invasoras ‘de primera división’, es que causan perjuicios económicos a diversas actividades productivas, en áreas cuyos responsables políticos deciden que hay que combatirlas, sí, pero no gastando de sus propios presupuestos, sino desde el seimpres escaso preupuesto destinado a conservación de la naturaleza, de manera que se desvían recursos y se dejan de emprender otras acciones de conservación, en beneficio de la economía.

    Es por ello que echo en falta la última pieza del puzzle, la información que estimo clave para entender en su justa medida esta noticia: ¿qué perjuicio económico está causando esta especie a la agricultura, a la industria, al turismo, a la caza… etc., que es sin duda la causa última de que se haya decidido combatirla?

    Muchas gracias

    1. BallenaBlanca

      Rafa, gracias por compartir tus reflexiones. Siempre resulta interesante y enriquecedor plantear las dudas y los diferentes puntos de vista. En este caso, el motivo de la noticia es la modificación de la categoría del ganso del Nilo, de ocasional a especie casi establecida o establecida. La ficha que está preparando SEO-Birdlife recoge su establecimiento en Extremadura. Este es el valor del artículo: alertar en una fase temprana del establecimiento de la especie, ahora que aún se está a tiempo de tomar las medidas para evitar que ocurra lo mismo que con el mejillón cebra y las otras especies invasoras que mencionas. Tal y como recoge el artículo, la estrategia europea de especies exóticas invasoras confiere una especial relevancia a la toma de medidas en los momentos iniciales del asentamiento de una de estas especies.

      En cualquier caso el debate sobre la determinación de los daños que cause el ganso del Nilo entraría más en el ámbito científico que en el periodístico. Es precisamente el ámbito científico el que ha catalogado al ganso del Nilo como especie invasora.

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