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Fracking: Pozos, paletos y propiedades

A base de perforar el suelo, decenas de empresas en Estados Unidos se han hecho ricas con el ‘fracking’. Hasta que el desplome del precio del petróleo ha sacado a la superficie el talón de Aquiles de estas compañías: los bonos basura que las financiaron y que ahora están generando una sangría de pérdidas.

Texto: José Luis de Haro | Nueva York
Fotografía: Dennis Dimick


Esta es una versión reducida del reportaje publicado en el Nº3 de la revista BallenaBlanca. Para leerlo completo, compra tu ejemplar aquí.


“El orondo cheque hizo su trabajo”, espetaba el orgulloso y bonachón Harold Hamm a los cuatro vientos durante una reciente entrevista en Squawk Box, uno de los programas estrella de la CNBC, el canal financiero de cabecera entre muchos inversores estadounidenses. Hamm, capitán de la empresa Continental Resources y considerado uno de los pioneros del fracking en Estados Unidos, se refería así al jugoso talón de 974,8 millones de dólares rubricado por su puño y letra con el que ponía fin a su matrimonio de 26 años con Sue Ann Arnall. Un acalorado altercado mediático digno de este rudo cowboy que, sin embargo, no hizo más que ahogar aún más la compañía que él mismo fundó en 1967 tras sus humildes orígenes como gasolinero y mecánico de coches. En esta trifurca marital, que ardía ya desde 2012, Arnall, su segunda esposa con la que comparte dos retoños, no solo cobró el efectivo que se le debía sino que además apeló la resolución de su divorcio afirmando que Hamm, de 69 años, se había quedado con la mayor parte del imperio que ambos habían levantado durante más de dos décadas.

Más bien un castillo de naipes expuesto a los vaivenes del precio del petróleo si tenemos en cuenta que la masiva participación de Hamm en Continental Resources ha perdido más del 60% de su valor en los últimos seis meses. Y es que la volatilidad en los precios del crudo, que han llegado a recortar hasta un 50% de su valor desde el pasado mes de junio, ha puesto contra las cuerdas a deidades del sector energético como este potentado de Lexington, Oklahoma.

Sin embargo, hasta el pasado mes de junio, cuando el barril de Brent tocaba techo en los 115 dólares, ‘Cowboyistán’, como el propio Hamm ha llamado a las operaciones que incluyen desde el campo de Bakken hasta los pozos de Permian y Eagle Ford en Texas, se perfilaban como el motor que ha impulsado el ímpetu del crudo de esquisto en la mayor economía del mundo. O al menos así lo expresaba el magnate en un discurso en la última conferencia organizada por la Sociedad de Ingenieros de Petróleo, en Oklahoma City a comienzos de marzo, en el que explicó la que él considera la fórmula del éxito, la fórmula de las tres erres: “Rigs, Rednecks and Royalties” (plataformas de petróleo, paletos y derechos de propiedad de terrenos). Aunque debería haber incluido también el alza del petróleo hasta hace unos meses.

LA DEUDA BASURA EN EL SECTOR ENERGÉTICO ALCANZA YA LOS 210.000 MILLONES DE DÓLARES, LO QUE SUPONE EL 16% DEL MERCADO DE BONOS DE ALTO RIESGO

Ahora bien, el boom del gas y el crudo de esquisto en Estados Unidos ha sido posible gracias a la concesión de crédito a las exploradoras y productoras de petróleo. Esta financiación no solo ha sido producto de las inversiones de accionistas y bancos tradicionales sino también gracias a la emisión de cientos de miles de millones en bonos basura que han atraído a los tiburones de Wall Street en busca de una codiciosa rentabilidad.

La deuda basura en el sector energético alcanza ya los 210.000 millones de dólares, lo que supone el 16% del mercado de bonos de alto riesgo, que en estos momentos mueve alrededor de 1,3 billones de dólares. Este incremento es considerable si observamos que hace una década la deuda del sector energético solo representaba un 4%. En solo diez años, esta cifra se ha triplicado.

Si rascamos en las cuentas de Continental Resources, vemos cómo el ratio de deuda neta con respecto al capital de la compañía pasó del 118,6% en el primer trimestre de 2014 hasta terminar el año en el 177,6%. Y desde el arranque del 2015, las distintas petroleras estadounidenses han anunciado sus intenciones de reducir sus operaciones de esquisto, con ConocoPhillips, la mayor compañía de exploración y producción del país, recortando su inversión de capital en un 20% y retrasando multitud de proyectos en este negociado.

Esto supone la mayor reducción en la perforación de la historia del país y lastra el recuento total de pozos operativos hasta niveles no vistos desde hace más de cuatro años. Según la compañía de servicios petroleros Baker Hughes, el número de pozos abiertos en el país toca los 922, su menor nivel desde abril de 2011. Así, el recuento de pozos ha sufrido un recorte del 43% desde su máximo alcanzado el año pasado, donde se llegaron a registrar un total de 1.609 instalaciones en desarrollo. Goldman Sachs estima que en los nuevos pozos de crudo y gas donde no se ha firmado una inversión definitiva, no serán viables con un barril por debajo de los 70 dólares.

EL NÚMERO DE POZOS ABIERTOS EN EL PAÍS TOCA LOS 922, SU MENOR NIVEL DESDE 2011 TRAS SUFRIR UN RECORTE DEL 43%

En realidad, buena parte del renacer energético de EEUU está basado en un desorbitado aumento de lo que los expertos consideran como deuda basura, debido a su alto riesgo de impago. De hecho, este tipo de bonos ha sido tan vital para la industria como los propios avances tecnológicos que han permitido la fracturación hidráulica. Desde el banco británico Barclays Bank indican que mientras el mercado de deuda de alto rendimiento ha duplicado su tamaño desde finales del año 2004, la deuda basura emitida por compañías de exploración y producción de crudo se ha multiplicado por nueve.

Desde febrero de 2014 hasta ahora, casi una decena de exploradoras y productoras se han visto obligadas a cerrar sus puertas acogiéndose a la reestructuración de pagos o quebrando por completo. Entre ellas destaca WBH Energy, con sede en Austin, cuya situación financiera se volvió irreversible a comienzos de año después de que uno de sus acreedores se negase a prestarle más dinero. El agujero en sus cuentas oscila entre los 10 y los 50 millones de dólares, de acuerdo con los datos facilitados por la empresa. Previamente, Endeavour International Corp, una exploradora con operaciones en EEUU, tuvo que pedir protección legal contra sus acreedores al no poder costear el pago sobre los intereses de su deuda después de reducir su producción hasta 9.500 barriles de crudo diario el pasado mes de agosto. Otras víctimas mortales incluyen Marion Energy, Buccaneer Energy Limited o Lexico Resources International Holdings.

[Fotografía: Vista aérea de decenas de pozos de petróleo de esquisto concentrados en el sureste de Odessa, en Texas]

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