Los países europeos logran crecer sin emitir más CO2: menos España

Sara Acosta (@saraacostalanga) | Madrid

España encabezó en 2014 la lista de escasísimos países europeos que se quedaron fuera de una tímida pero importante tendencia: hacer crecer la economía sin aumentar las emisiones de CO2, el principal causante del cambio climático. Al contrario, en España, mientras el PIB nacional creció el 1,4%, las emisiones le correspondieron con un incremento del 1,1%, según el último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente. En total, España generó el año pasado 3,5 millones de toneladas de CO2, sobre todo por la mayor quema de carbón, que aumentó un 8% el año pasado. El dato es aún más relevante si se tiene en cuenta que las emisiones crecieron por primera vez desde el año 2008, es decir, desde el comienzo de la crisis, cuando empezó a caer la demanda energética y el consumo se desplomó. Era previsible, por tanto, que una vez el país empezara a recuperarse, elevaría de nuevo sus emisiones. ¿Pero hasta dónde esto debe ser así?

El 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero procede de la producción de energía, básicamente de la quema de petróleo, gas y carbón a los que la economía mundial ha confiado su crecimiento. Ahora bien, ¿qué pasó el año pasado en Europa? A excepción de España, Letonia, Chipre, Rumanía y Bulgaria, 23 países redujeron sus emisiones al mismo tiempo que la economía europea se recuperaba, con un crecimiento del 1,4%, como recoge este organismo. Para la Agencia Europea de Medio Ambiente, no hay duda: “A pesar del desarrollo económico, no hubo un patrón común entre el PIB y las emisiones en 2014”. A tres días de la decisiva Cumbre del Clima de París, el mensaje parece claro y toma una nueva dimensión: cambiar el modelo energético no significa renunciar a la riqueza, el temor no solo de los países industrializados, también de los emergentes, que piden quemar energías fósiles para seguir creciendo, ahora que sus economías están en plena expansión.

La prueba de que las cosas pueden ser de otro modo, que resulta posible desacoplar el crecimiento económico del CO2 está en que, como apunta este organismo desde Copenhague, la economía europea es hoy un 45% más rica que en 1990 –el año que toma la UE como referencia para fijar objetivos de reducción de emisiones– . Y a la vez, ha conseguido reducir el CO2 un 24,4% durante el mismo periodo. En España, sin embargo, las emisiones crecieron un 12% (se emitieron 34,8 millones de toneladas) hasta 2014. Solo Malta, Irlanda, Chipre y Portugal marcaron también un aumento de gases de efecto invernadero.

A pesar de que el año pasado fue el más caluroso desde que se tienen registros, lo cual llevó a una menor demanda de energía para calentar las casas en invierno; y pese a los coletazos de la crisis, la agencia danesa atribuye el mejor resultado europeo a “una amplia serie de políticas, la eficiencia energética, el cambio hacia energías fósiles menos intensivas en carbono y las renovables”. Y sobre estas últimas, enfatiza: “Son claramente fruto de la voluntad política. Si se apoyan, funciona, no solo en la reducción de emisiones, sino económicamente, por la gran reducción de costes. La solar antes era un lujo, ahora es accesible”.

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